Planificación
hereditaria

Planificación Patrimonial y Hereditaria

El fideicomiso de planificación hereditaria y patrimonial es un contrato mediante el cual una persona en vida – fiduciante – transmite la propiedad fiduciaria de sus bienes a un tercero – fiduciario – para que los administre de acuerdo a un mandato. Ante el fallecimiento del Fiduciante, se podrán distribuir los bienes a los beneficiarios sin que exista sucesión, lo cual debe respetar lo prescripto por el derecho sucesorio establecido por el Código Civil y Comercial. Así se logra proteger en vida el patrimonio familiar, con el simultáneo efecto de dejar resuelto el destino final de los bienes. Cabe recordar que actualmente la porción de libre disposición del causante (en este caso fiduciante titular del patrimonio) se ha elevado al 33%, pudiendo darle el destino que desee.

Objetivos

Expresar y plasmar

Expresar y plasmar la voluntad del fiduciante.

Evitar

Evitar conflictos entre los herederos.

Optimizar

Optimizar el costo fiscal de la transmisión

Ventajas

1. Le posibilita transferir en vida la propiedad fiduciaria de determinados bienes, manteniendo su uso y goce como beneficiario vitalicio, con lo cual se asegura la intangibilidad jurídica del patrimonio transferido, hasta el momento en que – fallecido el fiduciante – corresponda asignarlo a quienes se haya designado como beneficiarios y/o fideicomisarios. Lo anterior deberá prever el pleno respeto a la legítima, entendiendo como tal al derecho hereditario aplicable al caso.

2. «Blinda» el patrimonio personal – inmuebles, participaciones societarias, activos financieros, vehículos, etc. – de posibles ataques o riesgos patrimoniales frente a terceros (juicios/embargos laborales, fiscales o de otra índole). Opera de hecho como un «autoseguro patrimonial».

3. Busca reducir o eliminar los posibles conflictos familiares frente a circunstancias inevitables como el fallecimiento o incapacidad sobreviniente del o los fiduciantes, dejando previsto cómo actuar y afectar el patrimonio ante cada eventual escenario futuro.

4. Es el vehículo ideal para transmitir los bienes familiares de una generación a la siguiente. Con este esquema se evita la donación – tanto en vida como luego de fallecido – dado que la misma no protege de las propias contingencias que puedan sucederle al donatario. De manera complementaria, se logra automatizar y agilizar el traspaso de bienes ya que no habrá expedientes sucesorios ni costas de abogados. Sumado a ello, se evita el trauma de «abrir la sucesión» dado que el fallecido no tendrá nada a su nombre.

5. Al igual que en los testamentos, el Fiduciante podrá modificar en vida todo lo que entienda pertinente ya que se reservará ese derecho dentro del contrato de fideicomiso. Dado que su estructura será «orgánica», podrá haber «altas, bajas o modificaciones» de bienes que conformen el patrimonio, así como eventuales replanteos de la forma en que se distribuyan los bienes, en la medida que no se violente el derecho hereditario dada la opción de incrementar las participaciones desde la porción de libre disponibilidad (el 33%).